Hay una selección de aproximadamente cinco bandas emergentes. Músicos virtuosos, otros con unas ganas tremendas de hacer las cosas bien y que nada falle, ingenieros en sonido preocupados de que la guitarra no suene mas fuerte que la voz y roadies moviendo equipos, comprometidos con cada artista que se va a presentar.
En esta ocasión, tengo la oportunidad de conocer el math rock, un estilo caracterizado en el virtuosismo matemático de las guitarras y complementadas con una bateria jazzera veloz, generando un resultado brillante, algo que si bien es para oidos especializados , perfectamente encaja como banda sonora de nuestro dia a dia. Llama en especial la atención este estilo particularmente porque no se ha escuchado en radios . Las demás bandas (que ya habia visto en otras instancias, otros lugares) siendo distintas en forma y fondo, provocan el mismo efecto en todos los asistentes de este festival, una atmósfera sonora etérea. Ahi es cuando conversando todos llegamos a la misma conclusión; esta es la música de mi región.
Difusión.
El desconocimiento radica directamente por los medios de comunicación regionales que no promocionan debidamente a estos artistas. Las lineas editoriales no permiten apertura a espacios culturales, salvo a personajes que vienen de Santiago o fuera de Chile, lo que hace que la autogestión sea un asunto vital para la trascendencia de una banda. La autogestión ha hecho que una banda con trayectoria de cinco años, recién al tercero se pueda dar a conocer y mas que nada por los gestores culturales que son aquellos periodistas que se dan el trabajo de ir a las presentaciones y desarrollar oido musical, y partiendo de ahi generar una crítica y pensando positivamente, abriendo espacios para ser conocidos por productores. El camino se llena de baches, no hay muchos periodistas trabajando por la música, así el desconocimiento hace que las masas se pierdan de buenos sonidos.
Organizaciones sin fin de lucro.
El Colectivo Independiente de Músicos de Antofagasta (CIMA) es una agrupación que se encarga de acoger a las bandas regionales y gestionar cada proyecto, ya sea con clínicas especializadas, tokatas pro fondos, gestiones de masificación y participación de la región en los distintos festivales que se dan en el país, entre otros. Si bien, la participación de esta colectividad ha marcado y antes y un después en la escena musical, todavia no hay cabida para la gran gama de músicos. El propósito principal de una clínica es pulir cada aspecto sonoro y de banda. Son impartidas por un productor musical y genera con esta propuesta, el crecimiento de esta banda.
Condiciones deseables
Dentro de la gestión municipal se pueden rescatar las versiones del Festival Lickan, Alicanto en su primer año y la participación de este año en el Festival de Antofagasta de la banda local "La violeta piedra", no obstante,el problema con las demás bandas sigue siendo el mismo. Sólo se conocen entre el mismo círculo y faltan espacios accesibles para que las bandas puedan ensayar, las escuelas de rock deberían albergar un espacio dentro de la agenda como inversión, y no solamente que sea gestión del Consejo de la Cultura. Las presentaciones en la región , pese a ser una muy buena instancia, como lo fue el Festival de la Juventud en Tocopilla, se quedan como un evento de corta duración y las bandas o artistas siguen con su bandera de lucha.
El festival es muy bueno, el problema es que hay como máximo 20 personas disfrutando, hay otros tanto levantando escenario, afinando guitarras, acarreando equipos. No están pensando en el futuro, en el peligro de caer en lo intrascendental, solamente disfrutan del momento. Están haciendo lo que mas les gusta, música. Si tan solo el resto de la ciudad conociera estos sonidos
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