Fue un amor efímero. Fue amor si.
Duró exactamente nueve días, cuatro horas, cincuenta y tres minutos con seis segundos de avance.
Fue grande , fugaz, como una bandita en una herida casi sana.
Extraño su comienzo y su atemporal casualidad. Empieza donde termina un zapato chino y comienza un bototo ruso, con la misma convicción ciega, con la misma entrega, la misma pasión, la misma locura.
Extraño ese extraño amor. Podría hacer un mapa del mundo entero. Lleno de cartografías nuevas, rutas inimaginables.
Donde no tiene fin el Extrañarte. El Extrañarte y añorarte.
En ese corto período, tomaste café con helado que dibujaste en mi espalda, me dejaste dormir al amanecer entre tus piernas, casi vimos la lluvia juntos, jalaste de mis cabellos hasta oír un suspiro de agrado, respiraste mi aliento y me miraste a los ojos. Me mandaste a la cresta, los fantasmas han determinado que es lo mejor.
Fue algo efímero, un punto ciego, sordo y mudo. Fuimos tu y yo contra el mundo.
Toda lucha no termina hasta que termina, no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario